Vida Sana y Alimentación Saludable

AYUNO

¿Estás pensando en incorporar el Ayuno Intermitente a tu rutina de alimentación?

El ayuno ha formado parte de la evolución humana. Remontándonos a tiempos remotos, donde el hombre prehistórico sólo ingería comida cuando había. En esos momentos, los periodos de ayuno eran normales.

Ahora que disfrutamos de poder comer las 24 horas del día, 365 días al año, se ha incorporado el ayuno voluntario a costumbres y tradiciones religiosas, pero también a modo de estrategia nutricional.

El Ayuno Intermitente consiste en restringir la ventana de tiempo en la que vamos a comer. Es decir, una distribución de la ingesta de las comidas durante unas horas concretas del día. Su práctica, realizada con fines saludables y bajo la supervisión de profesionales, contempla ciertos protocolos que te invitamos a conocer.

¿Cómo puedo Ayunar?

Los principales protocolos de ayuno son:

-12/12: 12 horas de ayuno y 12 horas para comer, que logramos adelantando la hora de la cena y atrasando la del desayuno.

-16/8: 16 horas de ayuno y 8 horas para comer. Es la forma de ayuno intermitente más popular, que logramos saltando una de las comidas (comes y cenas, o desayunas y comes).

-24: son 24 horas sin comer. Apta sólo para los más avanzados

¿Qué se puede ingerir durante el ayuno?

Un Ayuno perfecto consiste en ingerir sólo agua, pero si cuesta mucho, se pueden incluir otras bebidas, como té verde y café. No se debe agregar endulzantes de ningún tipo.

¿Con qué romper el ayuno?

Cuando se va a romper el ayuno el metabolismo está en “modo avión”, entonces meterle una bomba de azúcar, alcohol o carbohidratos simples es nefasto. Lo ideal es romperlo con alimentos de baja carga glicémica y con harta fibra, como frutas enteras, verduras, carbohidratos integrales, proteínas o ácidos grasos saludables (palta, aceite de oliva, frutos secos). Después de 20 minutos de la primera comida, se pueden incorporar otro tipo de alimentos.

Beneficios del Ayuno Intermitente

Mejora la composición corporal, facilita la quema de grasa sin contar calorías.

Fortalece el sistema inmune.

Favorece la autofagia, el organismo activa los mecanismos de reciclaje interno.

Tiene efecto antiedad; frena el envejecimiento de las células.

Reduce los triglicéridos y mejora el perfil lipídico, reduciendo el riesgo coronario.

Mejora la sensibilidad a la insulina y la presión arterial.

Potencia nuestra capacidad de atención y nos hace estar más alerta (modo cazador).

Si nunca lo has probado, incorporar su práctica en nuestra rutina puede ser bueno, pero debemos hacerlo de manera gradual y probando las diferentes alternativas que hay para quedarnos con la que nos permita obtener resultados y sentirnos bien.

¿Te fue de utilidad este contenido? Nuestras Nutricionistas están trabajando en buscar nuevos temas de interés ¡Estamos atentos a tus recomendaciones!

Back to list